viernes, 27 de marzo de 2015

BAILAR EN LAS NUBES.






Todas las mañanas salía de mi casa a observar las nubes. Mi sueño era bailas con ellas algún día.

Mi mamá me decía que me olvidase de esa idea, que solo los pájaros lograban tocarlas.
Pero yo insistía.
Soñaba y bailaba, bailaba y soñaba.

Sin darme cuenta, mi pueblo comenzó a crecer.
Una noche, mientras soñaba con las nubes… unos ruidos me despertaron. Era Mateo, un nuevo vecino que construía su casa bajo la mía.
La idea de tener un vecino sonaba bien. El bongó de mateo también sonaba bien.

La noche siguiente, otros ruidos me despertaron. Era una mujer que construía su casa bajo la casa de Mateo, que estaba bajo mi casa. Se llamaba Teresa y era cantante de chamamé. Me empezó a gustar la idea de tener dos vecinos.

La noche siguiente me despertaron otros ruidos. Era Ulises, un fabricante de cometas. Construía su casa debajo de la casa de Teresa, que estaba debajo de la casa de Mateo, que estaba bajo mi casa.
Y debajo de nuestras casas se mudaron muchos vecinos más.

Como mi casa había quedado muy alta, yo no podía salir. Por suerte Ulises me hizo un regalo y así pude ir a la compra. Me regaló una de sus magníficas cometas.
Una mañana, al salir de casa… las vi, por primera vez frente a mí.

Se movía de un lado a otro, como invitándome a bailar con ellas. Me sentí feliz.
Pero allá arriba solo se oía el viento. No había bongós, ni chamamé, ni vecinos.
Tanto silencio me puso triste.
Por eso decidí volver a mi pueblo con mis vecinos.




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