domingo, 21 de mayo de 2017

UN DÍA TE QUERRÉ...

 

Un día te querré… Un día: ¿cuándo?
No lo sé, ni me importa, todavía.
Tan segura de amarte estoy, un día,
que ni anhelo ni busco, voy andando.

Mi mano que la espera va ahuecando
hoy reposa indolente, blanda y fría.
Un día te querrá… Hoy sólo ansía
encerrarse en la tuya, descansando.

Mi amor sabe aguardar. No es impaciente:
su deseo es arroyo, y no torrente
que hacia ti, con certeza, sigue andando.

Y una tarde cualquiera y diferente
me ha de dar a tu amor, serenamente.
Un día te amaré: ¿qué importa cuándo?

sábado, 20 de mayo de 2017

QUIETUD.





El cielo grisáceo.
Las luces apagadas.
El viento en la cara.
La gata durmiendo al lado.
Las persianas cerradas.
El velador prendido.
Siddharta y Govinda.
El horario quejumbroso.
El sonido del silencio.
La quietud de los objetos.
El silencio hace sentir.
Osvaldo: "contame una historia”, con Adrián Guida.
Se seca la tinta.
Limpios quedan los pinceles.
El silencio hace pensar.
Buscas alguna distracción:
“Los días que siguieron fueron absolutamente extraordinarios,
porque extraordinario era el comportamiento de mi amigo”.
Una siesta como un entretiempo.
Mejor suerte para la próxima.
Final.

viernes, 19 de mayo de 2017

RETRATO.



 

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
¿ya conocéis mi torpe aliño indumentario?,
más recibí la echa que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé.Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto o cio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo
quien habla solo espera hablar a Dios un día;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la lantropía.

Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

miércoles, 17 de mayo de 2017

SI YO. / Día Internacinal contra la Homofobía.







Por la mañana abandono mi sexo.

Al atardecer vuelvo

cuando me desnudo para entrar en la ducha.



Mi madre siempre dice que tengo los hombros de mi padre.

Con el vaho en el espejo el contorno es más ancho, más generoso.

Dibujo una línea recta con los dedos, con la mano la deshago.



En los ojos guardo la tristeza de las muñecas

que jugaron a ser hijas

y que mis padres acabaron regalando.

El agua fría me trae a mi cuerpo,

escondo el pene entre las piernas.



Mamá: ¿a quién me parezco?