domingo, 15 de abril de 2018

CATALINA AVENTURERA.



 

Va la hormiga Catalina
en media nuez embarcada
Lleva una vela muy fina
con una hojita pintada.

Catalina, muy coqueta,
usa un gorro marinero
y una bonita chaqueta
que tejió en el hormiguero.

Por el río de la zanja,
esta hormiga aventurera,
se va lejos de la granja
y de su vida hormiguera.

Quiere llegar al Uruguay,
donde vive la cigarra
y, a la sombra de un yatay,
pasar el día de farra…

Tomar mate con galletas,
y refrescos con pajita…
Conocer grillos poetas
en el Bar La Margarita.

Cantar a coro algún samba,
un rock, una chacarera…
¡Qué buena vida, caramba!
¡Más dulce que azucarera!

Le bailan solos los pies
pensando en ese mañana…
Y, en su barquito de nuez…
¡ya dio cien vueltas manzana!

sábado, 14 de abril de 2018

LA CIUDAD -Fragmento-.





Dijiste: “Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón – como un cadáver – sepultado.

Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelvan, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí.

Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.”

viernes, 13 de abril de 2018

POEMA DE LOS BESOS. Día Internacional del Beso.




 

Y ante mi abrazo te sentí rendida...
y ante tu sumisión, mis besos sabios
pusieron a temblar entre tus labios
ansias de amor y de placer y vida...

Fue un instante no más, uno de esos
siglos-instantes que el amor nos brinda,
prometiéndole un lauro al que se rinda
primero en la batalla de los besos...

Lo ves, mujer... No cabe en la materia
la espiritualidad de lo insensible;
todo es vencido ante el irresistible
empujón de la carne y su miseria....

Y te sentí temblar como la fronda
al soplo tibio de la brisa vaga,
cuando en su trino el ruiseñor divaga
y peina el sol su cabellera blonda...

Y te sentí temblar como la onda
que su quietud sobre la arena apaga,
y como el ave que sin rumbo vaga
y un circulo invisible traza y ronda.

Y te sentí languidecer al peso
de mis labios, al peso de un gran beso
que perfumó en tus labios a un suspiro,

tal como languidece en la laguna
un cisne enamorado de la Luna,
al no hallarla en el cielo de zafiro...

Y te sentí latir, tal como late
al manotazo del ciclón la hoja,
como en la espada late, humeante y roja,
la sangre que bebiera en el combate;

tal como el sauce que su frente abate
cuando la nube en su aflicción lo moja,
o como el océano que se enoja
y en el escollo solitario bate.

Y te sentí vencida, con el lento
y anhelado y temido vencimiento
del sol, cuando la Noche abre la puerta

del negro templo de su Dios ignoto;
y te sentí dormida, como un loto
en la serenidad de un agua muerta...

Y te sentí anhelante y temblorosa
cual la irisada espuma de un torrente;
como un lucero en la región silente,
insinuando una seña misteriosa;

cual la palma que agita, rumorosa,
su abanico de jade, lentamente,
como despunta en un jardín durmiente
el milagro de gracia de una rosa;

y cual la cierva cuando la acorrala
la jauría, cual ave moribunda
que pliega triste su ya inútil ala,

y adoré tu sensual melancolía
llena de rendición meditabunda,
¡y te sentí profundamente mía!...